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Escrito por A0009-J   
martes, 11 de marzo de 2008

EMBARCACIONES V.A. 

   

El patrón del S.V.A., N.R.P. ********A0009-J, habiendo desarrollado mis funciones desde el año 1986 como Jefe de Embarcación en las siguientes patrulleras:

- H. J. I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX y X.

- Cormorán I

- Colimbo II y III

- IMP III,

H.J. XI.

- Gavilán IV,Alcarabán V, Alca, VA II, Albatros II, Arao, Abanto, Paíño, Sacre y Albatros. 

Hago constar que:  

          

Las patrulleras de la serie Arao-Albatros, embarcaciones de 31.36 m de eslora -que vienen a sustituir a las llamadas embarcaciones de altura, series Gavilán y Alcaraván, después de una década, la de los 90, en la que las adquisiciones de las patrulleras, por decirlo suavemente, dejó mucho que desear-, superan sustancialmente a las anteriores: por supuesto en velocidad (35 nudos), en dotación de aparatos, mejora la embarcación auxiliar, y se construyen y se dotan conforme a las normas de seguridad actuales.

Sin embargo, y para poder desempeñar con cierta dignidad nuestro oficio, y porque nos puede ir la vida y la salud en ello, debo manifestar que:

-Con la introducción del nuevo sistema de control de maniobra, los desajustes de los parámetros (ver informe Arao) ha llevado a los ingenieros, en connivencia con los responsables del organismo, a realizar la modificación de estos parámetros sustituyendo toda la maniobrabilidad con vectores laterales por un mando para ciaboga y vector lateral únicamente a 90º,  que además siguen desajustados en todas las patrulleras, con lo que se pierde gran parte de la capacidad de maniobra, una de las ventajas de las jet con respecto a las hélices. Esto, unido  al elevado tiempo de reacción en la inversión avante-atrás, las hace extremadamente peligrosas en los atraques, abarloamientos o abordajes que se realicen a barcos en maniobra en alta mar, no digamos ya en condiciones meteorológicas adversas (ver informe).

 

   -El sistema de arriado de la embarcación auxiliar hace que esta esté igualmente inoperativa en condiciones meteorológicas ligeramente adversas. 

 

 -El lugar de estiba de la motobomba no es el adecuado. -El sistema de fondeo es mejorable y la estiba del anclote no es la correcta.

 

 -Los aparatos de navegación y vigilancia son manifiestamente mejorables.

 

 -La habitabilidad de la patrullera deja mucho que desear.

 

Los asientos de la cámara son la antítesis de la ergonomía (¿Habrá en alguna oficina de este país un asiento tan ruín?)  

 

Patrulleras de la serie “H.J” 

Actualmente: I, III, IV, VI, VII, VIII, IX y X. Embarcaciones de 14m de eslora, construídas en 1986 y 1988, pensadas, diseñadas, construídas y mejoradas para desarrollar velocidades de 50 nudos/hora y empleadas en la lucha contra el tráfico de tabaco en las rías gallegas. Se hicieron a partir de un prototipo inicial, presentando por primera vez la propulsión por jets en lugar de hélices.Con estas patrulleras se han realizado cientos de persecuciones a embarcaciones (planeadoras) de más de 14 metros de eslora, con 4 y 5 motores de 300 c.v., a 50 nudos en zonas tan peligrosas y complicadas como las Rías Gallegas. Se ha detenido, abordando y golpeando sus motores, a un número importante de estas planeadoras; se ha perseguido a innumerables embarcaciones menores (de 5 a 7m con uno o dos motores de 300 a 400 c.v., que alcanzan velocidades de 40 a 50 nudos), entre piedras y bateas hasta conseguir que se detengan o varen. Pesqueros, veleros, lanzaderas y algún mercante también aparecen en aprehensiones realizadas con estas patrulleras. Su polivalencia y eficacia en la lucha y desaparición del contrabando de tabaco en las Rías Gallegas es incuestionable. Actualmente, y con muchos años de vida activa y de sucesivas modificaciones, sus prestaciones no son lo que en su día fueron. 

 

Cormorán I.  

Construida en 1989, de 17m de eslora, hélices de superficie y que desarrolló una velocidad de 64 nudos, se solicita para perseguir planeadoras en las rías que superen los 50 nudos. Tenía buenas prestaciones en giros y navegabilidad, después de mejorarlas con flaps (hay vídeo). Por problemas mecánicos (rotura de motores), los responsables del servicio, deciden topear su velocidad a 50 nudos y más tarde enviarla a Andalucía, donde siguen con problemas de rotura de motores. Después, se remotoriza y se sustituyen las hélices de superficie por jets (eso sí, el pago es a cargo del contribuyente).  De este casco sale la serie Colimbo.  

 

Colimbo 

Estas embarcaciones ganan en navegabilidad y maniobrabilidad, aunque su velocidad no sobrepasa los 50 nudos. Son más adecuadas para el patrullaje y tienen mejor dotación de aparatos (aunque estos y su situación son manifiestamente mejorables). Su habitabilidad y confort son muy superiores a los de la serie HJ.   

 

Toda navegación que se realice por encima de los 15 nudos, y aún por debajo de esta velocidad, puede ser peligrosa, ya que siempre depende del estado de la mar, de la zona por la que se navegue y de la actividad que se realice.

 

  Cuando se superan los 30 nudos de velocidad, los requerimientos para hacer una navegación segura – máxime si se realiza en zonas costeras con mucho tráfico-, han de ser elevadas; por tanto, los medios materiales han de ser los adecuados y los medios humanos han de estar lo suficientemente preparados.  

 

Cuando la actividad que se realiza no es simplemente la navegación, sino, como es el caso de los cuerpos oficiales como la S.V.A., encargado del control y represión de actividades ilícitas, para hacer posible la detección, persecución y en su caso, la detención de las embarcaciones que se dediquen a estas actividades, y cuando estas sobrepasan velocidades de 50 nudos, que además realizan su fuga por zonas costeras, plagadas de bajos, rocas, rompientes y miles de bateas -como es el caso de las Rías Gallegas-, se ha de contar con los mejores medios materiales y su personal ha de estar altamente especializado. 

 

El personal marítimo -el que embarca, al que se le exigen unas titulaciones profesionales- con entusiasmo, dedicación, esfuerzo y riesgo, con muy poca ayuda y asistencia por parte de los variados responsables del organismo, ha llevado a este servicio a la especialización que ha permitido cosechar grandes éxitos en la lucha contra el contrabando de tabaco y el tráfico de drogas, y que tanto a nivel nacional como internacional se le ha reconocido, y que ahora se pretende ningunear. Nadie nos enseñó a patrullar a 50 nudos persiguiendo y deteniendo -abordajes incluidos- a planeadoras por zonas tan complicadas como las Rías Gallegas y otros mares. Nadie nos enseñó a abordar también con Gavilanes, Alcaravanes, Abantos y Gerifaltes a pesqueros, yates y mercantes. Nadie nos formó para realizar las primeras aprensiones de droga a nivel mundial en el medio del Atlántico. 

 

 Bueno, sí alguien, nosotros mismos, el personal marítimo.  No todos hicimos lo mismo, ni manejamos las mismas patrulleras. 

 En todo este tiempo, ningún dirigente ha hecho nada para que esa experiencia sea compartida y transmitida.  Actualmente, no sólo no se cuenta con los jefes de embarcación para evaluar la idoneidad de las patrulleras, de sus sistemas, sus prestaciones, sus aparatos, etc. si no que ni siquiera están en el proceso de construcción de las patrulleras.

 

 ¿No sería conveniente (necesario, obligado sería la palabra) que además de que personal de máquinas conozca el funcionamiento de lo que les afecte en su ámbito profesional y lo transmitan a los demás responsables de máquinas, los jefes de embarcación, antes de salir a patrullar, conozcan el funcionamiento, manejo y prestaciones de los distintos aparatos propios del desempeño de su oficio, así como el funcionamiento de todos los sistemas, como responsables de la navegación, de las operaciones y de la seguridad de las embarcaciones?  

 

¿Por qué no se destinó a ningún funcionario de puente para formarse durante el proceso de construcción de las nuevas patrulleras para transmitirlo a los demás?  Hay dos jefes de máquinas y un oficial de radio.

 

Por supuesto, tampoco ningún agente marítimo. 

 

¿Cuántas veces embarca un jefe de embarcación o máquinas por primera vez en una patrullera sin saber prácticamente nada sobre el funcionamiento, manejo, control, dotación, localización de sistemas y aparatos y ése “prácticamente nada”, haberlo adquirido de forma furtiva, casi con vergüenza, muchas veces en una conversación telefónica apresurada antes de salir a patrullar.

 

 ¿Qué hubiera pasado con el contrabando de tabaco si los funcionarios marítimos no hubiesen puesto en marcha las embarcaciones de alta velocidad ni hubiesen llegado a ese nivel de especialización? (anexo) ¿Estaríamos aún encontrado de vez en cuando cajas en las bateas?

 

 ¿O capturando algún pesquero despistado? 

 

¿De qué vale mejorar las estadísticas de aprehensiones si las entradas de droga van año a año en aumento? 

 

¿Qué sucede cuando los dirigentes optan por medios no adecuados? Patrulleras con velocidad insuficiente, navegabilidad escasa, maniobrabilidad mermada, etc. (Anexo). 

 

¿Qué sucede cuando optan por desincentivar, confundir, desanimar y dividir, neutralizando una buena parte del personal, rodeándose y amparándose en incondicionales? (Anexo) 

 

¿Por qué les resulta tan difícil aceptar que es necesario realizar cursos prácticos y prácticas periódicas adecuadas y realizadas por personal capacitado? 

 

 Por adecuados se entiende que han de estar encaminadas, primero -cursos y prácticas elementales- al conocimiento, manejo y control de las embarcaciones y sus aparatos; segundo además del perfecto manejo de estas embarcaciones, han de adiestrarse -cursos avanzados- en el patrullaje, detección, persecución y detención (abordajes incluidos) a otras embarcaciones. (Anexo) 

 

¿Es que no saben o no quieren saber la cantidad de droga que está entrando por las costas?

 

¿O es que se preocupan en exclusiva por los alijos que se pueden interceptar en alta mar? (Anexo) 

 

Por personal capacitado, se entiende personal con experiencia, que ha demostrado a los largo de años de ejercicio en el desempeño de sus funciones, sus conocimientos y aptitudes, que se ven reflejados en sus expedientes personales.

 

  De todos ellos, algunos quedarán, que a pesar del ninguneo, apatía y división a la que les ha conducido la actual política de los dirigentes del organismo -con intento de cierre de bases incluido-tengan ganas de formarse, estudiar, plantear e impartir cursos prácticos que lleven a la mejora necesaria  de los medios materiales y humanos de este servicio. (Anexo)        

Modificado el ( martes, 11 de marzo de 2008 )
 
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